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El dolor y el sufrimiento no paran. Isidoro ya desesperado con ese tutor que lo acompaño casi 4 meses deseaba que se lo retiraran. No quizo con ninguna anestesia o en sala de cirugía, sino allí mismo a "palo seco".
Retirados cada uno de los clavos la sangre empezó a salir. Pero la satisfacción de ser liberado de ese tutor lo compensaba todo.
Dios coloco en tus manos esta experiencia vivida en el día de hoy en donde me llevaste a desclavarte de la cruz.


















